No es rosa. Es pink y se nota.
Pinky Promise vive para arruinar la neutralidad ajena.
El que te dice “es muy llamativoˮ es el primero que te lo pide para la foto y después sube la historia. Un armazón que no se mueve aunque vos sí. Lentes espejadas que bajan el reflejo, esconden los ojos y bancan sol, pileta, verano y decisiones dudosas.
No vas a pasar desapercibido. Por eso funciona. Así de simple. Aunque de simple no tiene nada.